Las limpiezas dentales son una parte fundamental de la salud bucal, pero aún existen muchos mitos que generan temor o confusión. Es momento de aclarar lo que realmente ocurre durante una limpieza profesional y qué beneficios trae.
Un mito común es que las limpiezas desgastan los dientes o debilitan el esmalte. En realidad, el procedimiento es seguro, no invasivo, y está diseñado para eliminar placa, sarro y manchas superficiales sin dañar las estructuras dentales.
“La limpieza dental no daña tus dientes, los protege de enfermedades más graves como la gingivitis o periodontitis.”
Otro mito frecuente es que las limpiezas son dolorosas. Si bien algunas personas pueden sentir sensibilidad, especialmente si tienen acumulación de sarro o encías inflamadas, el procedimiento es generalmente rápido y tolerable. Además, el malestar desaparece en pocas horas.
Las limpiezas dentales ayudan a prevenir enfermedades, mejoran el aliento y permiten detectar problemas bucales en etapas tempranas. Se recomienda realizarlas cada seis meses, aunque la frecuencia puede variar según tu historial clínico.
También es cierto que después de una limpieza puedes experimentar algo de sensibilidad, pero esta es temporal y parte del proceso de recuperación de encías sanas. Un profesional capacitado sabrá adaptarse a tus necesidades para que sea lo más cómodo posible.